Gracias a la utilización de pulsos de láser, los científicos han conseguido crear un complejo modelo de nanoestructuras que aporta a los metales esta nueva propiedad que no se deteriora con facilidad y que puede tener múltiples aplicaciones en una gran variedad de sectores, Por ejemplo, en el sector de la aviación. Al repeler el agua, las alas de los aviones no se congelarían ante temperaturas extremas.
Aunque la técnica está aún en proceso de depuración, ya que hasta el momento los cientificos tardan una hora para dibujar apenas unos milímetros en el metal, esta superhidrofobia añadida a los metales supone un gran salto respecto a materiales como el teflón o politetrafluoroetileno que además al formar parte del mismo metal su resistencia es mucho mayor
Fuente: www.muyinteresante.es
Judit Sánchez Nogueras

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